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Tener una casa o un terreno en un barrio y plantar flores, verduras y plantas es lo ideal. Sin embargo es difícil conseguir un espacio para concretar ese sueño. No obstante por algo se debe empezar. Lo ideal es identificar un terreno que aparentemente no tenga dueño y comenzar a sembar. Se lo limpia previamente, se siembra, se riega, se cuida, se alambra y se establece lo que en geografia diríamos “nuesro territorio”. Alli, nadie entra, solo nosotros. Los tramites legales vienen en forma simultanea, pero algo que que hacer para empezar. El Cosmos siempre retribuye.