El barro: no podemos dejar pasar su simbología

Pequeño ensayo sobre el barro

Norman Merchak
El barro, esa mezcla que resulta de agregar agua a la tierra, es uno de los elementos que adquiere un significado variable según su uso. Si analizamos la utilidad, debemos destacar que este barro cuando se genera con tierra arcillosa y agua, y le somete a cocción toma una consistencia dura apta para ser utilizado en alfarería y cerámica. Sin embargo, mirado este barro de otra forma, es considerado algo despreciable y molesto.

Basta observar cómo la gente evita caminar sobre él. En los caminos la lluvia se encarga de generar, al mezclarse con la tierra, el lodo, siendo éste capaz de dificultar la marcha, sea de los seres como de los vehículos. De manera que el barro puede ser despreciable, como muy útil.
El barro, en las manos de Dios, fue la materia prima para crear al hombre, por tanto, al usar este material como base, dejó a esta criatura, a la buena de Dios. Aunque parece un contrasentido, debe tenerse presente que todos los humanos no somos iguales, porque como lo expresa el proverbio mejicano que nos deja las cosas claras: “todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde”.
La poesía de Neruda nos habla del barro: “El hombre tierra fría, vasija, párpado del barro trémulo, forma de la arcilla, file cántaro caribe, piedra chinche, copa imperial o sílice araucana”. O el poema de Antonio Machado: “Como yo cerca del mar, río de barro salobre, ¿sueñas con tu manantial?”.
Sin embargo, nuestra humanidad, persiste en el uso del barro, especialmente en cosas inútiles y que terminan por defraudar. El adobe que pareció de tanta utilidad en nuestro país y su historia pasada, resultó ser solamente la búsqueda de la flojera de cocer la tierra y agua o, tal vez, un simple ahorro. El adobe hoy está declarada estructura peligrosa, por lo sísmico de nuestro suelo, que con cada terremoto exige la devolución de la tierra secuestrada. Y si de inutilidades se trata, hablemos de nuestros ídolos construidos con esta mezcla barrosa. Estos ídolos de barro aparecen en cada momento; basta que logre destacarse y ¡ya! está convertido en un ídolo popular que emociona hasta las lágrimas, sin embargo, esas mismas gotas acuosas terminan por deshacerlo. Sería bueno que nos permitiéramos un poco de tiempo para analizar el material de que están hechos estos héroes modernos. Porque es bueno hacer caso de ese proverbio chino que advierte: “El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo”.

 

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